Con todo cariño para las futuras generaciones...
1).- La señora buena onda: Invariablemente, todas las generaciones cuentan con la presencia de una señora. La reconocerás porque siempre porta bajo el brazo una bolsa de “la gandhi”, lentes de sol sobre la cabeza, se sale del salón para contestar la llamada del hijo que no encuentra la Maruchan, y, sobre todo, porque tiene apellidos como: “Lascuarain”, “Lajud”, “Hessner”, “De la Serna”. Aunque nunca los va a leer, se compra todos los libros porque su esposo es un empresario, un abogado o un médico exitoso. Y como éste nunca tiene tiempo para ella y como está harta de la superficialidad del Fitness, la señora decide realizar actividades culturales. Así, empieza con talleres de repujado pasando por los diplomados de literatura en Casa Lamm, hasta llegar a la licenciatura en Filosofía. Como no estudiaba desde que asistía a la escuela normal con la Vivanco, la Jones, la Loaeza y la Fernández del Valle (el club de las cinco), sus antiguas técnicas de aprendizaje conductista (aprendida en los albores de los setenta) chocan con el espíritu constructivista de la UNAM, por lo que, frecuentemente, la señora buena onda busca ayuda entre sus compañeras, al grado de que desea hacer todos los trabajos en equipo.
2).- El fanático religioso: Es un wey arrogante, medio putito, de anteojos, viste de traje y a pesar de que posee un profundo sentido religioso, de vez en cuando le sale lo nicheano. Su papel en la Facultad es simple: entra para iluminar a la bola de ignorantes (incluido el profesor) que entramos a tomar clase. Participa como 10 veces por sesión, corrige al profesor y no quiere ir a las fiestas en las islas porque “tiene cosas trascendentales que hacer”, aunque en el fondo de su corazón sabe que no va porque es consciente de que, ni aunque resucite 20 veces, no se podrá fajar a la vieja fresa y buena que se pone vulnerable con el alcohol.
3).- El despistado: Durante el primer día, este individuo, extracto de algún CCH, está feliz porque a pesar de su 7.5 de promedio pudo entrar a la Universidad. Lo chistoso es que tiene tan poco conocimiento de la materia que, dentro de su universo lingüístico, las palabras “filosofía”, “literatura”, “arte”, “poesía” y “política”, son sinónimos. En el fondo es buena persona, pero, sin duda, es bastante ingenuo, pues es de los que decidió estudiar filosofía por “escapar de las matemáticas y las cosas abstractas”… ya que está instalado en el aula, se da cuenta de que existe una materia que se llama Lógica. Podrás darte cuenta de su completa ignorancia de la materia por la forma en la que califica a la filosofía.
4).- La niña del Madrid: Es ingenua, estúpida, arrogante, superficial, preocupona y angustiosa y, bueno….tiene un culazo. Su destino estaba en casarse con el hijo del socio de la empresa de su padre, es decir, era una señora con bolsita de la Gandhi en potencia. Sin embargo, decidió revelarse y se metió a Filosofía para hacer enojar a su padre. Posteriormente, sus reflexiones filosóficas son fruto de la inspiración que le producen los conflictos con él. Se viste como Hippie de Coyoacán: se pone los huaraches y los vestidos oaxaqueños del Palacio de Hierro. Ya para cuarto semestre se independiza del seno paterno, es decir, se refugia en un departamento de la del Valle, con un auto del del año y, en vez de que sus padres le den varo, manifiesta su independencia asistiendo al cajero automático, de donde saca su dinero, fruto “de los ahorros de toda mi vida”.
Por otra parte, ella cree que los maestros y los alumnos la tratan como una filósofa porque realmente lo es, sin embargo, ignora que la verdadera causa por la que la tratan así es porque todos se la quieren coger.
5).- El darketo que entra a la carrera porque quiere destruir al mundo: Se sienta hasta atrás del salón, se viste de negro, usa aretes, tatuajes, perforaciones, playeras de Metálica, uñas pintadas de negro, peinados extravagantes, se pinta los ojos de negro o rojo, su mochila tiene un dibujo de un árbol seco en una noche con neblina y un cuervo o una calaverita riéndose (o un Jack sonriendo). Usa gabardinas negras de terciopelo, botas negras como con 20 cinturoncitos, usa de esos separadores de libros que tienen dibujada una rosa negra marchitándose. Siempre está serio y todo lo que lee se reduce a Nietzsche.
6).- El “idealista” “político”: Casi no lo verás en el salón porque su centro de trabajo es “el aeropuerto”, la nostalgia del CCH oriente o sur lo lleva a hacer, a sus veintitantos años, los típicos carteles en letras color rojo y negro que dicen: “REPRESIÓN”, “NO”, “RESISTENCIA”, “RADIKAL”. Reza por los hermanos cerezo, los indígenas de Chiapas, dibuja monstruos y seres mágicos con la cabeza del arzobispo, se pone la playera del Che Guevara, fuma marihuana, usa rastas en el pelo, es vegetariano, bebe, escucha a Oscar Chávez, a Rockdrigo y a Silvio Rodríguez, a veces canta canciones de protesta en el “aeropuerto”, venden café o productos de Oaxaca, organiza para toda la banda sus “foros abiertos de discusión ciudadana”, “talleres culturales del arte prehispánico en Chiapas y Oaxaca”. Viven en el auditorio “Che Guevara”, son los únicos que saben que Calderón viajó con Bush a Alemania para resucitar a Hitler y así instaurar el imperio yankee fascista antiimigración indígena en México. No toman coca- cola para que la empresa “Boing” no desaparezca, estarán en contra de todo lo que ellos no piensen y te dirán “compañero espurio”.
7).- El gay que se resigna a salir del closet: Durante su estancia en la carrera se la pasa viendo el semblante de “el exquisito”. Cuando acepta su homosexualidad se cambia de carrera (se pasa a Teatro).
8).- La futura ama de casa: Su novio es un wey de ingeniería que no permite que le veas ni siquiera las uñas de los pies, va por ella a todas las clases y a todos los mira mal porque le dijeron que “los de Filosofía son bien perros”. A los tres meses queda embarazada y te da lástima su optimismo: “si, puedo criar a mi hijo y terminar la carrera al mismo tiempo”. Durante un periodo te saca de onda que entre a las clases con su pañalera, su hijo dormido, sus cuadernos sobre el pupitre y el biberón. Finalmente, comienza a meter menos materias: “Si meto sólo una materia por semestre, podré cuidar a mi hijo y terminar la carrera en…12 años”.
9).- El jubilado: Después de haber llevado una vida de negocios sucios, de haber explotado durante décadas a inocentes trabajadores, pagándoles por honorarios, sin compensarles horas extras ni vacaciones ni aguinaldos. Después de traicionar y dejar en la banca rota a sus socios más asiduos, este espécimen, fruto de la generación 57 de la Facultad de Derecho o Economía, ha decidido jubilarse y dejar a su hijo el Junior al mando de la fábrica que genera residuos radioactivos. Quién sabe por qué extraña razón, pero a sus 70 años se da cuenta de que posee una vena literaria y decide estudiar filosofía. Físicamente, se parecerá a Fernando Luján o Joaquín Cordero. Generalmente se mete a las clases con un mismo maestro (como Crescenciano) y escribe sus “obras de senectud” pensando en que a alguien le va a interesar leer la biografía de un viejo avaro y déspota. Se emociona y descansa moralmente cuando lee a Maquiavelo y piensa “claro, obré bien”.
10).- El todo corazón: De todos los estereotipos, es el más efusivo y es el que, a base de impulsos y falsas admiraciones, muestra una desenfrenada vocación por la filosofía, por ejemplo, te va a decir que entró a la carrera porque leyó el Zaratustra en un día y eso lo iluminó. En todas las clases, con todos los maestros, levanta la mano para decir grandes pendejadas. Como es de los que cree que un buen filósofo es aquel que es 100% original, sus primeros trabajos suelen tener títulos como: “Las influencias africanas de Platón”, “Análisis comparativo entre el noumeno kantiano y el concepto de mara en el budismo”. Inconscientemente inventa su propia terminología y frecuentemente la dice: “no maestro, es que la transfiguración en Aristóteles..” o “la representatividad comunicativa abstracta de las ideas de Platón son un medio de transporte de la esencialidad material de las cosas”. Además, muestra una fascinación por las demás ciencias, concretamente, las que implican sumas y restas: “No, es que yo quiero estudiar Física, Matemáticas, Teoría de Conjuntos y la geometría Euclidiana”. Desde luego, se llena la boca con palabras como “física cuántica” y su vena científica se originó a raíz de la lectura del capítulo de un libro de Estifen Jopquin.
11).- El que sólo sabe que sí sabe (también se le conoce como “el exquisito”): Recarga su mano sobre su barbilla, tiene el ceño fruncido, no muestra la menor sonrisa ante algún comentario no académico, utiliza una agenda, portafolios y es tremendamente soberbio y, sobre todo, estúpido. Aparte de que le habla de tú a los maestros e interrumpe la clase para echarse sus “comentarios atinados”, extiende las manos cuando escucha las explicaciones del profesor y dice: “¿y?”. “Oye, pero no estoy de acuerdo contigo y, perdóname, pero se me hace muy pobre tu explicación, yo creo que más bien Parménides va con la diosa porque ÉL es el dios y también ELLA es la diosa, y lo que tenemos aquí no es más que la des-crip-ción fe-no-me-no-ló-gi-ca y hermenéutica de un acontecimiento crucial: la separación del Ser, así de simple”. Sin embargo, sus comentarios más geniales son como: “no, pues me causa mucho ruido lo que dice Descartes, no me convence, son palabras al aire, en dado caso es ‘existo y luego pienso’ porque si no existes no puedes pensar ¿me entiendes?, osea, el ÓVULO, fe-cun-da-do, no piensa, porque no existe”. “Mi interpretación de Tomás nace a raíz de mi refutación sobre los averroístas”. “Ash, osea, es muy claro, Hume está mal, en serio, yo lo refuté la semana pasada en un reporte de lectura”. NOTA: su especie guarda parentesco con el fanático religioso.
12).- El cuate que quiere ser poeta porque nunca ha dado un beso: Fundamentalmente, este ejemplar comete dos grandes errores: 1).- Se mete a estudiar Filosofía porque quiere ser escritor y 2).- Quiere ser escritor porque nunca ha tenido novia. Como aparte de feo es sumamente tímido, es el típico wey que comete el error de hacerse amigo de la chica de la que está enamorado. Todo va bien hasta que esta chica le confiesa que está enamorada del tipo que boxea y madrea weyes. Entonces, su corazón se rompe y se siente lastimado y traicionado. Y cree que ese sufrimiento es el castigo que le tocó vivir porque es el elegido, así, se siente asistido por la poesía porque sufre y sufre porque nunca ha dado un beso. Posteriormente, hace inferencias de este tipo: “Guau, he descubierto que Rilke y Nietzsche también fueron traicionados por una vieja, entonces quiere decir que soy igual que ellos, si, eso es, yo debo ser poeta, por eso debo entrar a estudiar Filosofía en la fac, tal y como Nietzsche y Rilke lo hicieron”. Su deseo es ser un extraordinario poeta, esto quiere decir, ser reconocido y salir en la tele, pues así, años más tarde, cuando la mujer con la que quería (que tiene los ojos morados porque el boxeador se embriaga y le pega) lo vea en televisión, pensará “por qué lo lastimé, ahora sería la señora del poeta”. Sin embargo, como por cuarto semestre, asiste a una fiesta en donde, por casualidad, se topa a una vieja peda que lo besa, después se hacen novios y luego el poeta la embaraza. Una vez que ha sucedido esto, el poeta se da cuenta de que, como sus males e inspiraciones poéticas se basaban en el hecho de no tener novia, una vez que estos males se han ido, pues ya no hay conflicto. Y poco a poco se va desafanando de las letras hasta que, finalmente, se debe salir de la carrera porque debe poner un negocio para mantener a su familia.