miércoles 14 de octubre de 2009

Nous pour homme

El otro día Gomita (ya hemos hablado de su pseudónimo) me regaló un perfume…






¡Wow! Creo que es el mejor regalo que me han dado, esto sin duda aniquila toda la publicidad de AXE. Supongo que esta fragancia en vez de viejas lo que se te acercan son becas, un SNI o un Postdoc. Ya me visualizo arreglándome antes de ir al próximo coloquio de tesistas: “oh, mmm, pues, ehhh, (frunce ceño) creo que…mmm (mueca), pues tu trabajo es, mmmmm, pues, ahhhh, fascinante”. El poder de la fragancia.
Más aún, seguro que con esto la tesis de maestría se va a escribir solita y si alguien me pregunta: “me causa ruido, dime cuál es tu fuente” yo les diré: NOUS. Y si me llegasen a ver cerca de la coordinación del posgrado y me preguntan “Callejas, no estás triste de que no tengas la beca de graduación” yo les diré: “jajaja, no, ¿sabes por qué? Porque el NOUS se impregna en mi piel. Ahhhh, imaginen la publicidad que promocione este producto, tengo algunas propuestas al respecto:

1).- “NOUS: la intelección es tuya”
2).- “NOUS: más allá de la materia”
3).- “NOUS: te pone en movimiento”
4).- “NOUS: todo está dicho”
5).- “NOUS: todo gira alrededor tuyo”


Así que ya saben, si acaso se percatan de que la genialidad me asiste, no soy yo, es el NOUS.

domingo 4 de octubre de 2009

Literatura 1 Filosofía 0

Las consideraciones, las benditas consideraciones…ése es el asunto.

Y pareciera que no, claro, con todas esas anécdotas mitificantes (se cayó al pozo por andar viendo el cielo), pero qué ejemplares tan extraños que perciben a la crítica como una cortesía y al silencio como un insulto: marrulleros, mitoteros, argüenderos. Viejas chismosas de vecindad, doñas de sociedad que se miran entre ellas para ver quién es la que trae mejor camioneta…y los literatos nos odian porque cuando nos muestran la efusividad de su intención estética, nosotros sólo le contestamos: ¿Y de dónde viene?

Qué paradójica es la realidad, pues ya no hay libertad alguna en el discurso filosófico, pues a través del flujo infinito de la hostigante nota al pie de página[1] debemos pagar derechos de autor por cada palabra que escribimos: es que como dice fulano (nota al pie de página), es que siempre se ha pensado que (nota al pie de página), yo digo que (nota al pie de página), es que… (nota al pie de página), yo…(nota al pie de página). Y como los conceptos que constituyen al lenguaje ya tienen dueño, uno debe pagar por utilizarlos: “Propiedad” (pase a la caja y páguele al nazi por derechos de autor), “Forma” (pase a la caja y páguele dos dracmas al homosexual), “Voluntad” (páguele al misógino-neurótico su indemnización).

Pobres filósofos…tan ávidos de comprensión, de atención, no dormimos por escribir minuciosamente un texto, y, al terminarlo, corremos hacia la comunidad para mendigarles un mendrugo de aceptación: “¿verdad que no causa ruido, jefe? ¿verdad que no?”. Y el literato, por el contrario, se va volviendo libre a través de su experiencia vital, sale del infierno mientras nosotros nos adentramos más en él, ahogándonos en esa inundación producida por los textos del pie de página que llegan hasta el pescuezo de lo que nosotros pensamos hasta casi suplantarlo. La comunidad, he ahí el problema, pues no se puede hacer filosofía sin el pulgar ascendente de la comunidad. En cambio, el literato puede darse el lujo de nunca leer nada, de ser marinero, de ser traficante de armas, ser jardinero, carpintero, estar en un manicomio o en la cárcel o encerrado en una torre y evidenciar las verdades más sublimes a través de la belleza intrínseca de sus palabras.






[1] Interrumpimos este programa para recordarle que una nota al pie de página es la información (en su mayoría inútil) que se escribe en la parte baja del texto con el fin de legarle seriedad académica al mismo.

sábado 26 de septiembre de 2009

¿Cómo podemos saber?

A través del albor del teatro castellano, que subyace bajo el seo de Toledo, emerge el sentir de la existencia:

[Melchior]

¿cumo podremos prouar si es homne mortal,
o si es rei de terra o si celestrial?

[Baltasar]

¿queredes bine saber cumo lo sabremos?
oro, mira i acenso a el ofreceremos:
si fure rei de terra, el oro quera;

si fure omne mortal, la mira tomara;
si rei celestrial, estos dos dexara,
tomara el encenso quel pertenecera.


Auto de los Reyes Magos, Escena II, 65-70.

lunes 14 de septiembre de 2009

Fui al gimnasio y duré tres días


En realidad fue como un mes, pero el mote “tres días” lo dota de cierto toque dramático.

Todo empezó cuando unos amigos (Charlie, Pepe) y yo nos percatamos de que la mayoría de las chicas se sentían atraídas por un gran amigo nuestro: Arroyo (a quien le decíamos: el Saico). Algunas decían que les atraía su inteligencia (aja), su “caballerosidad” (aja)…Otras eran francas y decían que en realidad el tipo estaba bastante nalgón y musculoso. Y la verdad no sé en qué momento y qué circunstancias se presentaron para que esto pasara, pero los tres le pedimos a Arroyo que nos entrenara con el fin de acondicionarnos físicamente…… fue lo peor que pudimos haber hecho.

El Saico

El Saico estaba acostumbrado al deporte. Creció en la colonia Guerrero y desde chico había entrenado atletismo participando, incluso, como amateur en algunas competencias nacionales e internacionales (no en vano guardaba parentesco con el del Capitán América). Posteriormente dejó el deporte para dedicarse a la filosofía y a la literatura. Aunado a esto, debo decir que, afortunadamente, su espíritu deportivo contrastaba con sus hábitos culturales, pues el Saico es un cuate que gustaba del Jazz, la literatura Beatnick, Gertrude Stein, T.S. Eliot, Capote, Bukovski, Ezra Pound, Rimbaud y Joyce, entre otros.

Anécdota Literaria con el Saico

Una vez fuimos a una fiesta y un cuate de Hispánicas (mucho muy de Hispánicas) nos dijo que su poesía era muy parecida a la Rimbaud y el Saico le contestó: “No mames, en lo único en lo que tú y Rimbaud se parecen es que los dos son putos”.

El Gimnasio

Acudíamos al gimnasio que está detrás del estadio de C.U., junto a la pista de tartán. Supuestamente allí entrenaban algunos de los mejores deportistas amateur de la universidad. Nos quedamos de ver con Arroyo a la entrada, pero como no llegaba decidimos entrar por nuestra cuenta. Allí conocimos a Pedro, el encargado del lugar. Él era un tipo rudo (le decían el traka-traka), tenía posters de Rocky y de Rambo en sus paredes y cuando entramos a su oficina le dijo a uno de sus chalanes: “¿y quiénes son estos pinches bodrios?”. En ese momento llegó el Saico: “traka-traka, estas son las botargas que voy a entrenar”…….¡Qué bonita familia!

La gente del gimnasio

El gimnasio era todo un bazar de personalidades, a raíz de nuestra estancia conocimos a el “Galo” (boxeador semiprofesional), el “tripie” (no entendía por qué le decían así hasta que un día lo vi en las regaderas), el “nene” (un modelo que se dedicaba a hacer anuncios), el “albóndiga” (un ex adicto a las drogas que se había reivindicado con el ejercicio), el “Anderson” (un boxeador neurótico que llevaba siete años tratando de entrar a la maestría en filosofía, quizá no lo admitían porque amenazó al director de la facultad) y el “medianalga” (le decían así porque se accidentó en una moto y perdió una parte del glúteo)…¡Qué bonita familia!

El entrenamiento

Desde el primer día entendí por qué al Saico le decimos el Saico. Primero nos poníamos a “calentar” trotando sobre la pista de tartán como unas 10 vueltas. Aunado a que el Saico siempre llevaba al “Kit” (su perro Doberman q.e.p.d.). Por alguna extraña razón el Kit siempre te ladraba cuando aminorabas el paso mientras el Saico trataba de alentarnos con frases motivacionales: “no mames, pinche Callejitas, pareces discapacitado”. De hecho, una vez en la que corrimos como dos horas, noté que mi saliva se tornaba inevitablemente blanca y el Saico dijo: "Ya tiene rabia el Callejitasss". Después de correr nos ponía a hacer abdominales sentándonos en un banco, el Saico nos aventaba una bola que pesaba seis kilos, la teníamos que cachar con las manos, reclinarnos hasta que la bola tocara el piso y con la fuerza del “abdomen” regresar a nuestra postura original, después hacíamos brazo, pierna etc, etc… y siempre bajo el griterío de ese wey: “no mamen, pinches imbéciles mejor deberían irse al Yoga” o “se parecen a las gordas del Spinning”. Las sesiones duraban dos horas. Lo único realmente bueno de ir al gimnasio es que al final tomábamos Gatorade gratis mientras platicábamos.

El ensueño

Después de cuatro semanas de entrenamiento mi estado físico era como el de un anciano, triste veía cómo los niños del parque me rebasaban con sus triciclos “Apache”. Pero mi alma sucumbió ante el dolor una noche en la que tuve un (literalmente) ensueño desvelador: se supone que Pépe, Charlie, el Saico el Kit y yo estábamos en la pista de tartán y yo comenzaba a correr mientras ellos me veían. Y yo corría durante horas, mientras todos mis amigos (menos el Saico) estaban impresionados de mi condición física. El caso es que seguía corriendo hasta que anocheció y, al pararme, le dije al Saico: “¿cómo ves? ¿sigues pensando que soy una albóndiga? Y él me dijo: “si, Callejitas, lo sigo pensando por qué esto es un sueño”. A la mañana siguiente me levanté para no ir más al gimnasio..........enfrente de mi casa habían puesto un Spinning a donde iban señoras gordas.........y fui a pedir informes........me inscribí...........y duré tres meses.

martes 8 de septiembre de 2009

Los doce personajes que nunca pueden faltar durante el primer día de clases en la Facultad de Filosofía y Letras

Con todo cariño para las futuras generaciones...

1).- La señora buena onda: Invariablemente, todas las generaciones cuentan con la presencia de una señora. La reconocerás porque siempre porta bajo el brazo una bolsa de “la gandhi”, lentes de sol sobre la cabeza, se sale del salón para contestar la llamada del hijo que no encuentra la Maruchan, y, sobre todo, porque tiene apellidos como: “Lascuarain”, “Lajud”, “Hessner”, “De la Serna”. Aunque nunca los va a leer, se compra todos los libros porque su esposo es un empresario, un abogado o un médico exitoso. Y como éste nunca tiene tiempo para ella y como está harta de la superficialidad del Fitness, la señora decide realizar actividades culturales. Así, empieza con talleres de repujado pasando por los diplomados de literatura en Casa Lamm, hasta llegar a la licenciatura en Filosofía. Como no estudiaba desde que asistía a la escuela normal con la Vivanco, la Jones, la Loaeza y la Fernández del Valle (el club de las cinco), sus antiguas técnicas de aprendizaje conductista (aprendida en los albores de los setenta) chocan con el espíritu constructivista de la UNAM, por lo que, frecuentemente, la señora buena onda busca ayuda entre sus compañeras, al grado de que desea hacer todos los trabajos en equipo.

2).- El fanático religioso: Es un wey arrogante, medio putito, de anteojos, viste de traje y a pesar de que posee un profundo sentido religioso, de vez en cuando le sale lo nicheano. Su papel en la Facultad es simple: entra para iluminar a la bola de ignorantes (incluido el profesor) que entramos a tomar clase. Participa como 10 veces por sesión, corrige al profesor y no quiere ir a las fiestas en las islas porque “tiene cosas trascendentales que hacer”, aunque en el fondo de su corazón sabe que no va porque es consciente de que, ni aunque resucite 20 veces, no se podrá fajar a la vieja fresa y buena que se pone vulnerable con el alcohol.

3).- El despistado: Durante el primer día, este individuo, extracto de algún CCH, está feliz porque a pesar de su 7.5 de promedio pudo entrar a la Universidad. Lo chistoso es que tiene tan poco conocimiento de la materia que, dentro de su universo lingüístico, las palabras “filosofía”, “literatura”, “arte”, “poesía” y “política”, son sinónimos. En el fondo es buena persona, pero, sin duda, es bastante ingenuo, pues es de los que decidió estudiar filosofía por “escapar de las matemáticas y las cosas abstractas”… ya que está instalado en el aula, se da cuenta de que existe una materia que se llama Lógica. Podrás darte cuenta de su completa ignorancia de la materia por la forma en la que califica a la filosofía.

4).- La niña del Madrid: Es ingenua, estúpida, arrogante, superficial, preocupona y angustiosa y, bueno….tiene un culazo. Su destino estaba en casarse con el hijo del socio de la empresa de su padre, es decir, era una señora con bolsita de la Gandhi en potencia. Sin embargo, decidió revelarse y se metió a Filosofía para hacer enojar a su padre. Posteriormente, sus reflexiones filosóficas son fruto de la inspiración que le producen los conflictos con él. Se viste como Hippie de Coyoacán: se pone los huaraches y los vestidos oaxaqueños del Palacio de Hierro. Ya para cuarto semestre se independiza del seno paterno, es decir, se refugia en un departamento de la del Valle, con un auto del del año y, en vez de que sus padres le den varo, manifiesta su independencia asistiendo al cajero automático, de donde saca su dinero, fruto “de los ahorros de toda mi vida”.
Por otra parte, ella cree que los maestros y los alumnos la tratan como una filósofa porque realmente lo es, sin embargo, ignora que la verdadera causa por la que la tratan así es porque todos se la quieren coger.

5).- El darketo que entra a la carrera porque quiere destruir al mundo: Se sienta hasta atrás del salón, se viste de negro, usa aretes, tatuajes, perforaciones, playeras de Metálica, uñas pintadas de negro, peinados extravagantes, se pinta los ojos de negro o rojo, su mochila tiene un dibujo de un árbol seco en una noche con neblina y un cuervo o una calaverita riéndose (o un Jack sonriendo). Usa gabardinas negras de terciopelo, botas negras como con 20 cinturoncitos, usa de esos separadores de libros que tienen dibujada una rosa negra marchitándose. Siempre está serio y todo lo que lee se reduce a Nietzsche.

6).- El “idealista” “político”: Casi no lo verás en el salón porque su centro de trabajo es “el aeropuerto”, la nostalgia del CCH oriente o sur lo lleva a hacer, a sus veintitantos años, los típicos carteles en letras color rojo y negro que dicen: “REPRESIÓN”, “NO”, “RESISTENCIA”, “RADIKAL”. Reza por los hermanos cerezo, los indígenas de Chiapas, dibuja monstruos y seres mágicos con la cabeza del arzobispo, se pone la playera del Che Guevara, fuma marihuana, usa rastas en el pelo, es vegetariano, bebe, escucha a Oscar Chávez, a Rockdrigo y a Silvio Rodríguez, a veces canta canciones de protesta en el “aeropuerto”, venden café o productos de Oaxaca, organiza para toda la banda sus “foros abiertos de discusión ciudadana”, “talleres culturales del arte prehispánico en Chiapas y Oaxaca”. Viven en el auditorio “Che Guevara”, son los únicos que saben que Calderón viajó con Bush a Alemania para resucitar a Hitler y así instaurar el imperio yankee fascista antiimigración indígena en México. No toman coca- cola para que la empresa “Boing” no desaparezca, estarán en contra de todo lo que ellos no piensen y te dirán “compañero espurio”.

7).- El gay que se resigna a salir del closet: Durante su estancia en la carrera se la pasa viendo el semblante de “el exquisito”. Cuando acepta su homosexualidad se cambia de carrera (se pasa a Teatro).

8).- La futura ama de casa: Su novio es un wey de ingeniería que no permite que le veas ni siquiera las uñas de los pies, va por ella a todas las clases y a todos los mira mal porque le dijeron que “los de Filosofía son bien perros”. A los tres meses queda embarazada y te da lástima su optimismo: “si, puedo criar a mi hijo y terminar la carrera al mismo tiempo”. Durante un periodo te saca de onda que entre a las clases con su pañalera, su hijo dormido, sus cuadernos sobre el pupitre y el biberón. Finalmente, comienza a meter menos materias: “Si meto sólo una materia por semestre, podré cuidar a mi hijo y terminar la carrera en…12 años”.


9).- El jubilado: Después de haber llevado una vida de negocios sucios, de haber explotado durante décadas a inocentes trabajadores, pagándoles por honorarios, sin compensarles horas extras ni vacaciones ni aguinaldos. Después de traicionar y dejar en la banca rota a sus socios más asiduos, este espécimen, fruto de la generación 57 de la Facultad de Derecho o Economía, ha decidido jubilarse y dejar a su hijo el Junior al mando de la fábrica que genera residuos radioactivos. Quién sabe por qué extraña razón, pero a sus 70 años se da cuenta de que posee una vena literaria y decide estudiar filosofía. Físicamente, se parecerá a Fernando Luján o Joaquín Cordero. Generalmente se mete a las clases con un mismo maestro (como Crescenciano) y escribe sus “obras de senectud” pensando en que a alguien le va a interesar leer la biografía de un viejo avaro y déspota. Se emociona y descansa moralmente cuando lee a Maquiavelo y piensa “claro, obré bien”.

10).- El todo corazón: De todos los estereotipos, es el más efusivo y es el que, a base de impulsos y falsas admiraciones, muestra una desenfrenada vocación por la filosofía, por ejemplo, te va a decir que entró a la carrera porque leyó el Zaratustra en un día y eso lo iluminó. En todas las clases, con todos los maestros, levanta la mano para decir grandes pendejadas. Como es de los que cree que un buen filósofo es aquel que es 100% original, sus primeros trabajos suelen tener títulos como: “Las influencias africanas de Platón”, “Análisis comparativo entre el noumeno kantiano y el concepto de mara en el budismo”. Inconscientemente inventa su propia terminología y frecuentemente la dice: “no maestro, es que la transfiguración en Aristóteles..” o “la representatividad comunicativa abstracta de las ideas de Platón son un medio de transporte de la esencialidad material de las cosas”. Además, muestra una fascinación por las demás ciencias, concretamente, las que implican sumas y restas: “No, es que yo quiero estudiar Física, Matemáticas, Teoría de Conjuntos y la geometría Euclidiana”. Desde luego, se llena la boca con palabras como “física cuántica” y su vena científica se originó a raíz de la lectura del capítulo de un libro de Estifen Jopquin.

11).- El que sólo sabe que sí sabe (también se le conoce como “el exquisito”): Recarga su mano sobre su barbilla, tiene el ceño fruncido, no muestra la menor sonrisa ante algún comentario no académico, utiliza una agenda, portafolios y es tremendamente soberbio y, sobre todo, estúpido. Aparte de que le habla de tú a los maestros e interrumpe la clase para echarse sus “comentarios atinados”, extiende las manos cuando escucha las explicaciones del profesor y dice: “¿y?”. “Oye, pero no estoy de acuerdo contigo y, perdóname, pero se me hace muy pobre tu explicación, yo creo que más bien Parménides va con la diosa porque ÉL es el dios y también ELLA es la diosa, y lo que tenemos aquí no es más que la des-crip-ción fe-no-me-no-ló-gi-ca y hermenéutica de un acontecimiento crucial: la separación del Ser, así de simple”. Sin embargo, sus comentarios más geniales son como: “no, pues me causa mucho ruido lo que dice Descartes, no me convence, son palabras al aire, en dado caso es ‘existo y luego pienso’ porque si no existes no puedes pensar ¿me entiendes?, osea, el ÓVULO, fe-cun-da-do, no piensa, porque no existe”. “Mi interpretación de Tomás nace a raíz de mi refutación sobre los averroístas”. “Ash, osea, es muy claro, Hume está mal, en serio, yo lo refuté la semana pasada en un reporte de lectura”. NOTA: su especie guarda parentesco con el fanático religioso.

12).- El cuate que quiere ser poeta porque nunca ha dado un beso: Fundamentalmente, este ejemplar comete dos grandes errores: 1).- Se mete a estudiar Filosofía porque quiere ser escritor y 2).- Quiere ser escritor porque nunca ha tenido novia. Como aparte de feo es sumamente tímido, es el típico wey que comete el error de hacerse amigo de la chica de la que está enamorado. Todo va bien hasta que esta chica le confiesa que está enamorada del tipo que boxea y madrea weyes. Entonces, su corazón se rompe y se siente lastimado y traicionado. Y cree que ese sufrimiento es el castigo que le tocó vivir porque es el elegido, así, se siente asistido por la poesía porque sufre y sufre porque nunca ha dado un beso. Posteriormente, hace inferencias de este tipo: “Guau, he descubierto que Rilke y Nietzsche también fueron traicionados por una vieja, entonces quiere decir que soy igual que ellos, si, eso es, yo debo ser poeta, por eso debo entrar a estudiar Filosofía en la fac, tal y como Nietzsche y Rilke lo hicieron”. Su deseo es ser un extraordinario poeta, esto quiere decir, ser reconocido y salir en la tele, pues así, años más tarde, cuando la mujer con la que quería (que tiene los ojos morados porque el boxeador se embriaga y le pega) lo vea en televisión, pensará “por qué lo lastimé, ahora sería la señora del poeta”. Sin embargo, como por cuarto semestre, asiste a una fiesta en donde, por casualidad, se topa a una vieja peda que lo besa, después se hacen novios y luego el poeta la embaraza. Una vez que ha sucedido esto, el poeta se da cuenta de que, como sus males e inspiraciones poéticas se basaban en el hecho de no tener novia, una vez que estos males se han ido, pues ya no hay conflicto. Y poco a poco se va desafanando de las letras hasta que, finalmente, se debe salir de la carrera porque debe poner un negocio para mantener a su familia.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Carita mata verbo




En mis frustrados años de seductor picalimonesco, cazaresco y burbusodesco; cuando solía ser un fiel asiduo de la mascotería femenina, de esa que mendiga besitos de cachete en los pasillos, cartitas y abrazos cariñosos que nunca pueden transgredir la portentosa e inquebrantable barrera del: quiero ser tu amigo nada más. Existía en mi entorno secundariail un fulano, del cual no revelaré su nombre, pero que le decían Toño.

El Toño, pues era el Toño: werito, deportista, caballeroso y honrado a carta cabal. Por qué siempre hay un cuate de estos en cada secundaria, quizá sería mejor que nos pusieran a los chavos feos e impopulares en una misma escuela (Escuela Secundaria Nacidos Para Perder), así, al menos, la competencia sería justa.

El caso es que el Toño arrasaba con toda la muchachada de la secu y, pues no nos dejaba muchas opciones: una chava a la que le decían la Pocahontas (si, los adolescentes son crueles) y Blanquita (la prefecta).

Y , siendo sinceros, digamos que le tenía un poco (mucha) de respeto (envidia) al Toño, pues se hizo novia de la chava a la que le di el poema (bueno, recordando el verso, a lo mejor se hizo novia de él a causa del poema).

Entonces le pregunté al de la cooperativa: por qué y él me repondió: “carita mata verbo, chavoooo”.

El tiempo pasó y dejé de ver a Toño (y a la bola de viejas que me rechazaron), pero, hace dos años, un antiguo amigo me escribió para mostrarme una nota periodística publicada el 25 de Enero de 2006 por un tal Miguel Ángel Salgado Peralta de la cadena NOTIVER, la cual, en su encabezado, decía lo siguiente:


Nadie lo salva!

"Juan Antonio Tenorio Xolotla rindió su declaración preparatoria, en el juzgado primero de primera instancia donde se inició la causa penal 23/2006 por homicidio calificado cometido en agravio de su amasia la empleada Fernanda Elizabeth Priego Muñoz, a la que sacrificó en forma salvaje".
¡Chale!

Tras leer la columna, dudé. Sin embargo, se anexaba una foto que no me dejó ninguna duda.
Al Toño lo condenaron a 41 años de prisión, mató a su novia porque ésta ya no le permitía consumir heroina.
Y, aunque no tiene ningún sentido, me sentí mal por haberle mentado madres jornadas enteras a causa de su galantería…por otro lado, la parte perversa que yace en mí me dijo: ¡cuánta razón tenía el señor de la cooperativa: carita mata verbo!

miércoles 26 de agosto de 2009

A Zabludovsky le dieron un premio


Hace un par de meses tuve la dicha de comer en casa de Danilo, gran amigo, agudo exégeta, cusano, bobiliano (si se permite la expresión), amante de la buena cocina, entre otras cosas. Y una vez que los comensales hubimos digerido el pesto, la paella y las crepas (oh, si, las crepas) estuvimos viendo en You Toube la entrevista que Zabludovsky le hizo a Salvador Dalí……………….......

Como todos sabemos, Zabludovsky recibió hace unos días la Medalla al Mérito Ciudadano, condecoración otorgada por la siempre congruente Asamblea Legislativa del D.F. Bueno, en realidad no hay nada de qué sorprenderse a sabiendas de que el mismo premio se le entregó, hace dos años, a Lolita Ayala (sí, la señora que alguna vez dijo “una frase del filósofo griego Séneca”).

Según los estatutos fijados por la propia asamblea legislativa, la medalla se entrega a “mexicanos que se han destacado en la realización de actividades cuyos resultados aporten singulares beneficios en las diversas áreas del conocimiento humano o en acciones de trascendencia social para la ciudad y la comunidad del Distrito Federal, de conformidad con el presente reglamento”. Guau, impresionante, excitante: me gustaría saber los beneficios que el buen Zablu ha aportado al “conocimiento humano”, pues ningún periódico ha hecho siquiera una somera referencia al respecto o, más aún, cuál de sus acciones ha trascendido socialmente: ¿su reportaje del terremoto del 85? Qué logramos con ver el episodio de esta tragedia, absolutamente nada que no se haya percibido en la realidad misma. ¿Y el 68? ¿Acaso fue una acción trascendente para la ciudad quedarse callado cuando cientos de personas eran cobardemente asesinadas en Tlatelolco? Y yo pregunto: ¿a este tipo de gente admiramos? ¿éstos son nuestros referentes culturales? Qué trascendencia tiene para la ciudad preguntarle a Dalí “con qué se toma el ADN” o “Qué significa cosmogonía, maestro” o “qué hace usted con tanto dinero” o pensar que el catalán es francés. Y yo pregunto: ¿a este tipo de gente admiramos? Al señor que fue calificado por el Che Guevara casi como un estúpido por el hecho de mostrar más preocupación por sus barbas que por el mismo suceso histórico y social que implicó la revolución cubana. Insisto, qué trascendencia tiene para la ciudad la trayectoria de una persona que, durante décadas, obedeció como un perro las órdenes de un régimen político…¿éstos son nuestros “mexicanos destacados”? Los llamados “periodistas” que ni estudiaron periodismo, que comenzaron escribiendo notas sobre la farándula y el espectáculo, que dicen tener 12 mil libros leídos y que no dicen tener propiedades, negocios, estímulos económicos por su “lealtad”: ¿éstos son nuestros benditos héroes?


A veces se me olvida que vivimos en México, el país de los absurdos eternos.