domingo 13 de diciembre de 2009

Licenciada Salas

Déjenme jactarme un poquito...

La licenciada Salas es la dueña de la prepa: gorda, estúpida, ignorante, prepotente y, por supuesto, capaz de lamer el suelo por dinero...todo lo que se requiere en este país para ser un empresario.

Bueno, en realidad no es licenciada, todos sabemos que no estudió nada y que heredó el changarro, pero los lamebotas aledaños a su ser insisten "licenciada Salas".

Los lunes obliga a los alumnos a cantar el himno José P. Cacho (fundador de la escuela, se supone que fue una eminencia en el desarrollo de la pedagogía en México....no aparece en wikipedia).

Las paredes de la prepa son de tablaroca, la mayoría de la planta docente no está titulada, la colegiatura es de 5 000 al mes.

El año pasado fui a España a un congreso de filosofía. La UNAM me apoyó con 15 000, la licenciada Salas no me pagó las dos semanas que me ausenté.

Algunos maestros hacen "guardia" en el receso, cuidando que los alumnos no "se besen apasionadamente".

La licenciada Salas insulta con prepotencia a los alumnos, maestros, administrativos, cambia el plan de estudios para ahorrar dinero, les dice a los maestros cómo dar clases.

Esta semana hubo un problema con unos alumnos, Salas los regañó, los insultó y los papás van a meter una queja, probablemente la demanden...y he decidido apoyarlos.

Los dueños son dueños de sus negocios, no de la voluntad de la gente. Si me voy a ir, prefiero que me corran habiendo intentado moralizar a un chimpancé que, por definición, no puede ser moralizado.

martes 17 de noviembre de 2009

Luego por qué uno se encabrona


Ayer consulté esta oferta de trabajo:

Reconocido Colegio en Tlalnepantla solicita: Profesor de Filosofía, para impartir entre 20 y 27hrs a la semana a nivel Preparatoria, para iniciar en Enero 2010 en turno matutino (entre 7:00 y 14:30hrs de lunes a viernes). Requisitos: Edad: entre 25 y 45 años Estado civil: mayores de 30 años: casados Sexo: indistinto Experiencia: docente mínima de 2 años a nivel secundaria Estudios: Título y cédula de Lic. en Filosofía. Disponibilidad de horario en turno matutino. Excelente presencia y calidad humana. ..... (continúa)

Localidad: Tlalnepantla - E. de México
Salario: por horas
Fecha: 16 de noviembre de 2009





El problema no es estar desempleado, el desempleo en México siempre ha sido un símbolo patrio, pero lo que sí encabrona es que un troglodita, animal, cavernícola picapiedresco yaba daba duequesco, orangutangazo, chimpancezco y rin tin tinezco no pueda, siquiera, escribir 10 putas y repinches líneas en un castellano decente, peor aún, es el hecho de que este espécimen tiene un empleo.

Señoras y señores, esto es una señal del exilio, habrá que emigrar del país antes de que los burócratas, reclutadores, narcotraficantes y políticos terminen de chupar la poca sangre que nos queda.







sábado 14 de noviembre de 2009

Por qué dejé el Fútbol


Pues si, llegaba yo de la primaria cuando mi papá me dijo: “ya te compré los zapatos, el balón y el uniforme del América (y luego del América), desde mañana irás al Fut”. Cuando llegué al primer entrenamiento el profe “Vale” nos puso a correr como animales mientras coqueteaba con una muchacha que todos los días era alguien diferente, después entrenábamos y terminábamos con la clásica “cascarita”.

Después de una semana separaron al plantel en dos grupos y todos los que eran mis amigos se fueron al otro equipo mientras que yo me quedé en el grupo de los más chafas. Y desde aquél día aquellos que en principio fueron mis amigos, se convirtieron en el rival a vencer.

Éramos toda una joyita de equipo, nos decían “pirruñas” (lo cual, hasta la fecha, no sé qué significa) y siempre que nos ponían a jugar con ellos nos goleaban olímpicamente: “Coladera” Martínez (portero), Ciro pera loca, Pepe (conmigo en la defensa); el Cangu y Toño (carrileros); El “tetas” (que era más malo que todos nosotros juntos y que, además, su hermano estaba en el equipo de los buenos y era como dos años menor que él) y Quique (medios); el enganche era Chicho (el creativo, el orquestador, el siete pulmones), Tony (que nadie entendía por qué era delantero si pesaba como 60 kilos) y Josué (lobo solitario).

El profe Vale me caía mal. Un día me le empecé a revelar y me lancé alegremente al ataque. Escuchaba sus gritos desde la banca, pero me hacía wey. Logré meter un gol y me sentí con la autoridad para abandonar la defensa. Sin embargo, 10 minutos después estaba en la banca. Y la verdad es que a mí el fútbol no me gusta mucho, pero mis diferencias con el entrenador habían llegado demasiado lejos y desde ese día me dediqué a entrenar más o menos fuerte para hablar en la cancha.

Hicieron un pinche torneo en la escuela, no me acuerdo el motivo, el punto era que nos tuvimos que enfrentar con nuestros archirivales que nos llamaban “pirruñas”, aquello era como un clásico y me mentalicé como una semana para el partido. Debido a mis últimas actuaciones, me había ganado el respeto de los de mi equipo y alentaba al resto de los niños para que les ganáramos. Me sentí como en la película de “los pequeños gigantes”. Al final perdimos, pero el entrenador de los archirivales me dijo que empezara a entrenar con ellos, pero el hijo del dueño de la escuela de Futbol, a quien yo le caía mal, dijo que no quería que entrenara en su equipo y una semana después me regresaron con las pirruñas. Me alegra saber que ese wey no pudo llegar, ni siquiera, a jugar en segunda división….lero lero.

miércoles 14 de octubre de 2009

Nous pour homme

El otro día Gomita (ya hemos hablado de su pseudónimo) me regaló un perfume…






¡Wow! Creo que es el mejor regalo que me han dado, esto sin duda aniquila toda la publicidad de AXE. Supongo que esta fragancia en vez de viejas lo que se te acercan son becas, un SNI o un Postdoc. Ya me visualizo arreglándome antes de ir al próximo coloquio de tesistas: “oh, mmm, pues, ehhh, (frunce ceño) creo que…mmm (mueca), pues tu trabajo es, mmmmm, pues, ahhhh, fascinante”. El poder de la fragancia.
Más aún, seguro que con esto la tesis de maestría se va a escribir solita y si alguien me pregunta: “me causa ruido, dime cuál es tu fuente” yo les diré: NOUS. Y si me llegasen a ver cerca de la coordinación del posgrado y me preguntan “Callejas, no estás triste de que no tengas la beca de graduación” yo les diré: “jajaja, no, ¿sabes por qué? Porque el NOUS se impregna en mi piel. Ahhhh, imaginen la publicidad que promocione este producto, tengo algunas propuestas al respecto:

1).- “NOUS: la intelección es tuya”
2).- “NOUS: más allá de la materia”
3).- “NOUS: te pone en movimiento”
4).- “NOUS: todo está dicho”
5).- “NOUS: todo gira alrededor tuyo”


Así que ya saben, si acaso se percatan de que la genialidad me asiste, no soy yo, es el NOUS.

domingo 4 de octubre de 2009

Literatura 1 Filosofía 0

Las consideraciones, las benditas consideraciones…ése es el asunto.

Y pareciera que no, claro, con todas esas anécdotas mitificantes (se cayó al pozo por andar viendo el cielo), pero qué ejemplares tan extraños que perciben a la crítica como una cortesía y al silencio como un insulto: marrulleros, mitoteros, argüenderos. Viejas chismosas de vecindad, doñas de sociedad que se miran entre ellas para ver quién es la que trae mejor camioneta…y los literatos nos odian porque cuando nos muestran la efusividad de su intención estética, nosotros sólo le contestamos: ¿Y de dónde viene?

Qué paradójica es la realidad, pues ya no hay libertad alguna en el discurso filosófico, pues a través del flujo infinito de la hostigante nota al pie de página[1] debemos pagar derechos de autor por cada palabra que escribimos: es que como dice fulano (nota al pie de página), es que siempre se ha pensado que (nota al pie de página), yo digo que (nota al pie de página), es que… (nota al pie de página), yo…(nota al pie de página). Y como los conceptos que constituyen al lenguaje ya tienen dueño, uno debe pagar por utilizarlos: “Propiedad” (pase a la caja y páguele al nazi por derechos de autor), “Forma” (pase a la caja y páguele dos dracmas al homosexual), “Voluntad” (páguele al misógino-neurótico su indemnización).

Pobres filósofos…tan ávidos de comprensión, de atención, no dormimos por escribir minuciosamente un texto, y, al terminarlo, corremos hacia la comunidad para mendigarles un mendrugo de aceptación: “¿verdad que no causa ruido, jefe? ¿verdad que no?”. Y el literato, por el contrario, se va volviendo libre a través de su experiencia vital, sale del infierno mientras nosotros nos adentramos más en él, ahogándonos en esa inundación producida por los textos del pie de página que llegan hasta el pescuezo de lo que nosotros pensamos hasta casi suplantarlo. La comunidad, he ahí el problema, pues no se puede hacer filosofía sin el pulgar ascendente de la comunidad. En cambio, el literato puede darse el lujo de nunca leer nada, de ser marinero, de ser traficante de armas, ser jardinero, carpintero, estar en un manicomio o en la cárcel o encerrado en una torre y evidenciar las verdades más sublimes a través de la belleza intrínseca de sus palabras.






[1] Interrumpimos este programa para recordarle que una nota al pie de página es la información (en su mayoría inútil) que se escribe en la parte baja del texto con el fin de legarle seriedad académica al mismo.

sábado 26 de septiembre de 2009

¿Cómo podemos saber?

A través del albor del teatro castellano, que subyace bajo el seo de Toledo, emerge el sentir de la existencia:

[Melchior]

¿cumo podremos prouar si es homne mortal,
o si es rei de terra o si celestrial?

[Baltasar]

¿queredes bine saber cumo lo sabremos?
oro, mira i acenso a el ofreceremos:
si fure rei de terra, el oro quera;

si fure omne mortal, la mira tomara;
si rei celestrial, estos dos dexara,
tomara el encenso quel pertenecera.


Auto de los Reyes Magos, Escena II, 65-70.

lunes 14 de septiembre de 2009

Fui al gimnasio y duré tres días


En realidad fue como un mes, pero el mote “tres días” lo dota de cierto toque dramático.

Todo empezó cuando unos amigos (Charlie, Pepe) y yo nos percatamos de que la mayoría de las chicas se sentían atraídas por un gran amigo nuestro: Arroyo (a quien le decíamos: el Saico). Algunas decían que les atraía su inteligencia (aja), su “caballerosidad” (aja)…Otras eran francas y decían que en realidad el tipo estaba bastante nalgón y musculoso. Y la verdad no sé en qué momento y qué circunstancias se presentaron para que esto pasara, pero los tres le pedimos a Arroyo que nos entrenara con el fin de acondicionarnos físicamente…… fue lo peor que pudimos haber hecho.

El Saico

El Saico estaba acostumbrado al deporte. Creció en la colonia Guerrero y desde chico había entrenado atletismo participando, incluso, como amateur en algunas competencias nacionales e internacionales (no en vano guardaba parentesco con el del Capitán América). Posteriormente dejó el deporte para dedicarse a la filosofía y a la literatura. Aunado a esto, debo decir que, afortunadamente, su espíritu deportivo contrastaba con sus hábitos culturales, pues el Saico es un cuate que gustaba del Jazz, la literatura Beatnick, Gertrude Stein, T.S. Eliot, Capote, Bukovski, Ezra Pound, Rimbaud y Joyce, entre otros.

Anécdota Literaria con el Saico

Una vez fuimos a una fiesta y un cuate de Hispánicas (mucho muy de Hispánicas) nos dijo que su poesía era muy parecida a la Rimbaud y el Saico le contestó: “No mames, en lo único en lo que tú y Rimbaud se parecen es que los dos son putos”.

El Gimnasio

Acudíamos al gimnasio que está detrás del estadio de C.U., junto a la pista de tartán. Supuestamente allí entrenaban algunos de los mejores deportistas amateur de la universidad. Nos quedamos de ver con Arroyo a la entrada, pero como no llegaba decidimos entrar por nuestra cuenta. Allí conocimos a Pedro, el encargado del lugar. Él era un tipo rudo (le decían el traka-traka), tenía posters de Rocky y de Rambo en sus paredes y cuando entramos a su oficina le dijo a uno de sus chalanes: “¿y quiénes son estos pinches bodrios?”. En ese momento llegó el Saico: “traka-traka, estas son las botargas que voy a entrenar”…….¡Qué bonita familia!

La gente del gimnasio

El gimnasio era todo un bazar de personalidades, a raíz de nuestra estancia conocimos a el “Galo” (boxeador semiprofesional), el “tripie” (no entendía por qué le decían así hasta que un día lo vi en las regaderas), el “nene” (un modelo que se dedicaba a hacer anuncios), el “albóndiga” (un ex adicto a las drogas que se había reivindicado con el ejercicio), el “Anderson” (un boxeador neurótico que llevaba siete años tratando de entrar a la maestría en filosofía, quizá no lo admitían porque amenazó al director de la facultad) y el “medianalga” (le decían así porque se accidentó en una moto y perdió una parte del glúteo)…¡Qué bonita familia!

El entrenamiento

Desde el primer día entendí por qué al Saico le decimos el Saico. Primero nos poníamos a “calentar” trotando sobre la pista de tartán como unas 10 vueltas. Aunado a que el Saico siempre llevaba al “Kit” (su perro Doberman q.e.p.d.). Por alguna extraña razón el Kit siempre te ladraba cuando aminorabas el paso mientras el Saico trataba de alentarnos con frases motivacionales: “no mames, pinche Callejitas, pareces discapacitado”. De hecho, una vez en la que corrimos como dos horas, noté que mi saliva se tornaba inevitablemente blanca y el Saico dijo: "Ya tiene rabia el Callejitasss". Después de correr nos ponía a hacer abdominales sentándonos en un banco, el Saico nos aventaba una bola que pesaba seis kilos, la teníamos que cachar con las manos, reclinarnos hasta que la bola tocara el piso y con la fuerza del “abdomen” regresar a nuestra postura original, después hacíamos brazo, pierna etc, etc… y siempre bajo el griterío de ese wey: “no mamen, pinches imbéciles mejor deberían irse al Yoga” o “se parecen a las gordas del Spinning”. Las sesiones duraban dos horas. Lo único realmente bueno de ir al gimnasio es que al final tomábamos Gatorade gratis mientras platicábamos.

El ensueño

Después de cuatro semanas de entrenamiento mi estado físico era como el de un anciano, triste veía cómo los niños del parque me rebasaban con sus triciclos “Apache”. Pero mi alma sucumbió ante el dolor una noche en la que tuve un (literalmente) ensueño desvelador: se supone que Pépe, Charlie, el Saico el Kit y yo estábamos en la pista de tartán y yo comenzaba a correr mientras ellos me veían. Y yo corría durante horas, mientras todos mis amigos (menos el Saico) estaban impresionados de mi condición física. El caso es que seguía corriendo hasta que anocheció y, al pararme, le dije al Saico: “¿cómo ves? ¿sigues pensando que soy una albóndiga? Y él me dijo: “si, Callejitas, lo sigo pensando por qué esto es un sueño”. A la mañana siguiente me levanté para no ir más al gimnasio..........enfrente de mi casa habían puesto un Spinning a donde iban señoras gordas.........y fui a pedir informes........me inscribí...........y duré tres meses.